Mi madre siempre dijo de mí que era “aprendiz de tó y maestro de ná”. Esta era su forma cariñosa de referirse a mis múltiples aficiones. Aficiones que me enganchan durante una temporada más o menos larga y acaban por dejar de captar mi interés una vez que desvelo “el secreto”.
Siempre seré aprendiz de fotógrafo, y no me refiero a la técnica, que me interesa mas bien poco, aunque tarde o temprano llegaré a ejercer cierto dominio sobre ella veo difícil desvelar su “secreto”. Develar el motivo por el cual una fotografía me puede dejar absorto durante horas, desvelar la razón por la que tardo muchísimo mas tiempo en “leerme” un libro de fotografías que cualquier texto por abultado que sea, la razón de porqué hay imágenes que me han hecho llorar en apenas décimas de segundo…..
Me gusta tener libros de fotografías. En lugar de tener portarretratos me gusta dejar algún libro abierto en la mesa del salón con alguna fotografía que me guste. Una ventaja es que si quiero cambiar la imagen solo tengo que pasar la página. Otra, que cuando alguien viene a casa y se sienta en el sofá del salón, es atraído por su magia y no puede evitar ojear el libro, esto me da la oportunidad de charlar sobre ellas con alguien.
Actualmente tengo un libro especial en esa mesa. Se llama “La Familia” y es una recopilación de fotografías que muestran los distintos ámbitos de interrelación familiar, desde el nacimiento hasta la enfermedad y la muerte. El libro tiene una dedicatoria: “Que en nuestro séptimo aniversario la familia sea nuestro gran tesoro. Te quiero. Diana.”.
El otro día sorprendí a mi hija Lucía ojeando el libro.. mas bien “leyéndolo”, escrutándolo, descifrándolo… me senté al lado de ella y en silencio la acompañé… vimos fotos de papás con sus hijos riéndose, de bebés recién nacidos. Pero al pasar una página, en un desplegable a cuatro hojas apareció una foto “especial”. Una banda de música compuesta por un clarinete, una trompeta y un violín tocaban.. la madre con la cabeza rapada tenía la cara cubierta por sus propias manos que dejaban entrever el dolor.. el padre lo miraba desde la cabecera con gesto compungido y de pena, una pena infinita, aquella que tiene que ver con el destino irreversible.. y el niño yacía muerto en su pequeño ataúd con los ojos abiertos y marcado por lo que probablemente fuera la causa de su muerte, una brecha que le cruzaba la cara…. Lucía torció el gesto, subió el ceño y me preguntó: “Papá, ¿qué le pasa a este niño?”. La pregunta en si ya encerraba sus conclusiones, si la que lloraba era la madre y el que estaba triste era el padre ¿porqué Lucía me preguntaba por el niño?. En estas circunstancias solo se me ocurrió una cosa, que ella me dijera lo que pasaba: “¿Tu que crees que pasa?”. Lucía trago saliva, y hundiendo su cara en mi pecho dijo en voz bajita. “que está muerto, papá”. Se quedo triste durante unos minutos y abrazada a mí, como si en esa foto hubiera aprendido lo que significa la muerte, la pérdida, el dolor de perder a un ser querido… se aferraba a mí como si fuera consciente de que eso mismo le puede pasar a cualquiera…
Lucía no ha cumplido aún los cuatro años y una foto ha logrado explicarle muchas cosas que a mi me habría resultado muy difícil.
Esa es la magia, ese es el “secreto” de la fotografía.
Siempre seré aprendiz de fotógrafo, y no me refiero a la técnica, que me interesa mas bien poco, aunque tarde o temprano llegaré a ejercer cierto dominio sobre ella veo difícil desvelar su “secreto”. Develar el motivo por el cual una fotografía me puede dejar absorto durante horas, desvelar la razón por la que tardo muchísimo mas tiempo en “leerme” un libro de fotografías que cualquier texto por abultado que sea, la razón de porqué hay imágenes que me han hecho llorar en apenas décimas de segundo…..
Me gusta tener libros de fotografías. En lugar de tener portarretratos me gusta dejar algún libro abierto en la mesa del salón con alguna fotografía que me guste. Una ventaja es que si quiero cambiar la imagen solo tengo que pasar la página. Otra, que cuando alguien viene a casa y se sienta en el sofá del salón, es atraído por su magia y no puede evitar ojear el libro, esto me da la oportunidad de charlar sobre ellas con alguien.
Actualmente tengo un libro especial en esa mesa. Se llama “La Familia” y es una recopilación de fotografías que muestran los distintos ámbitos de interrelación familiar, desde el nacimiento hasta la enfermedad y la muerte. El libro tiene una dedicatoria: “Que en nuestro séptimo aniversario la familia sea nuestro gran tesoro. Te quiero. Diana.”.
El otro día sorprendí a mi hija Lucía ojeando el libro.. mas bien “leyéndolo”, escrutándolo, descifrándolo… me senté al lado de ella y en silencio la acompañé… vimos fotos de papás con sus hijos riéndose, de bebés recién nacidos. Pero al pasar una página, en un desplegable a cuatro hojas apareció una foto “especial”. Una banda de música compuesta por un clarinete, una trompeta y un violín tocaban.. la madre con la cabeza rapada tenía la cara cubierta por sus propias manos que dejaban entrever el dolor.. el padre lo miraba desde la cabecera con gesto compungido y de pena, una pena infinita, aquella que tiene que ver con el destino irreversible.. y el niño yacía muerto en su pequeño ataúd con los ojos abiertos y marcado por lo que probablemente fuera la causa de su muerte, una brecha que le cruzaba la cara…. Lucía torció el gesto, subió el ceño y me preguntó: “Papá, ¿qué le pasa a este niño?”. La pregunta en si ya encerraba sus conclusiones, si la que lloraba era la madre y el que estaba triste era el padre ¿porqué Lucía me preguntaba por el niño?. En estas circunstancias solo se me ocurrió una cosa, que ella me dijera lo que pasaba: “¿Tu que crees que pasa?”. Lucía trago saliva, y hundiendo su cara en mi pecho dijo en voz bajita. “que está muerto, papá”. Se quedo triste durante unos minutos y abrazada a mí, como si en esa foto hubiera aprendido lo que significa la muerte, la pérdida, el dolor de perder a un ser querido… se aferraba a mí como si fuera consciente de que eso mismo le puede pasar a cualquiera…
Lucía no ha cumplido aún los cuatro años y una foto ha logrado explicarle muchas cosas que a mi me habría resultado muy difícil.
Esa es la magia, ese es el “secreto” de la fotografía.


13 comentarios:
No me cabe duda de que si escribes nuevamente commo lo has hecho, debes econtrarte algo mejor...
Y pues...tal parece que tu hija es tan sensible como tu, y sobre todo muy inteligente, por cierto.. se ve muy linda en las fotos que has puesto de ella....
Quiero desearte, suerte en todo Malasanta, desde hace poco que te leo, en algunas entradas, ya te escribi algun comentario; pero fue tu anterior post el que me conmovio mucho, espero que el mal momento por el que estabas pasando se haya ido del todo, yo tambien padezco algunas veces a causa de ¨ella¨, para mi fortua son más las veces que puedo controlarla. Me alegra leerte mas tranquilo. Animos y un calido beso para tus lindas nenas!
Grecia
sabes que ayer tuve que parar de leerte? porqué estaba en el trabajo y casi me hecho a llorar, de hecho se me humedecieron los ojos y tuve que cerrar tu blog.
Preciosa la historía, sobretodo por la forma en la que la explicas.
Besos.
Eso hace cumplir aquello de "vale una imagen más que mil palabras".
Me alegra verte mejor, gracias por seguir ahí.
Ostras Malasanta, siempre me ha impresionado tu sensibilidad, pero es que esta historia que explicas, y cómo lo explicas, demuestran mucho más que eso. Pues veo que Lucía sigue tus pasos, será, y es ahora ya, una gran aliada. Tienes muchísima suerte, siempre te lo digo. Me alegro que compartas estas vivencias tan bonitas!!! Y espero que estés mejor, y que vaya muy bien la recuperación. Un besote!!!!
Ey, como estas? :)
Uf, menudo post... la verdad es que siempre parece duro explicar a un niño como se mueven las tuercas de este mundo, pero tener algo como la fotografía o un buen dibujo, ayuda mucho.
Bicos!
Que crack jefatura, gran post.
Grecia: Efectivamente me encuentro mucho mejor :-) Muchas gracias por tus deseos y te prometo que no dejare que ella se me descontrole. Besos.
Gemma: Me alegra que te diera por llorar, fue lo mismo que me pasó a mi. Muchos besos.
Don Oso: Desde luego es otra forma de decirlo :-).. pero mas breve. Gracias a ti. Un abrazo.
Laia: Es cierto que entre Lucia y yo hay alguna conexion especial. Nos entendemos muy facilmente con apenas mirarnos. Tengo muchisima suerte. Gracias Laia. Muchos besos.
Rowane: Estoy mucho mejor, ya os escribiré un post dando novedades sobre mi estado. Este post puede ser impactante pero es solo una pequeña muestra de lo que te moverá el corazón tu pequeño cuando nazca. Prepárate porque ni te imaginas el mundo tan fascinante que está apunto de abrirse a tu vida. Mucha suerte y miles de besos.
Jean Bedel: Grancias man, es un honor viniendo de ti. Abrazos.
Precioso post, Malasanta, como siempre.
Es curioso cómo pregunta por el niño, porque los demás roles no los conoce ni los puede intuir por empatía. Cuatro años, aún ni ha despegado y ya ve reflejos de cómo se capta un momento en dos dimensiones. Niña lista.
Recuerdo que en el salón de mi casa había una lámina con los fusilameintos de Goya y cuando era pequeña no era capaz de mirar el cuadro mucho tiempo pòrque se me encogía el estómago.
Niña lista, sensible y sensitiva. Te va a dar mucho que pensar. Enhorabuena.
No es sólo un tópico lo de que se aprende mucho de los niños. SU forma de ver las cosas, preguntar y responder acerca de temas que nosotros tratamos desde hace años a veces nos deja impresionados durante días...
En momentos como éste, tras leer tu post, echo de menos a mi hijo y quiero que vuelva ya de sus vacaciones :)
Dicen que una imagen dice mas que mil palabras... y que de lo que vemos retenemos mucho mas que lo que escuchamos.
Besines.
Los niños tienen una sensibilidad especial para ciertas cosas y una de ellas es su intuición. Sin duda no sólo son capaces de sacar conclusiones difíciles de explicar de una fotografía, si no que a veces nos sorprenden viendo ellas todavía más de lo que vemos nosotros.
La fotografía es todo un arte, a mi personalmente me fascina. También es una de esas cosas que me conformo con hacer como mera aficionada ;)
Un abrazo
Tengo entendido que hasta los ocho años aproximadamente no se tiene la percepción "adulta" de la muerte (como pérdida).Mejor, puesto que hay cosas que cuanto más tarde se aprendan mucho mejor.
Por cierto, la dedicatoria de tu mujer en el libro es preciosa (no se puede decir tanto en tan pocas palabras).
Nuevamente fantástico tu post, enhorabuena. Besos
Lulamy: Parece mentira que a alguien que utiliza la katana con tanta soltura se le encoja el corazon con un simple fusilamiento ajjajaj.. con que sea tan lista como tu, me conformaría. Un beso.
O.k.,O.k.: Tu sabes bien de lo que hablo :-) ¿verdad? se le echa de menos un monton. De todas formas disfruta un poco de la soledad y vive para ti un poquillo. Besos.
Netesfera: Pero hay imagenes e imagenes. Hay imgenes que dicen cosas y otras que no dicen nada. esa es la diferencia entre un buen y un mal fotografo. Besos.
Isthar: No me sorprende que una chica como tu haga fotos.. en cierta forma yo te considero una artista... :) muchos besos.
Sil: A veces me da la impresion de que Lucia entiende a la perfección lo que es la muerte. Me sobrecoge. De todas formas las Mafaldas como tu entiendeis la vida desde muy pequeñitas :-)). Muchos besos.
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