martes, noviembre 21, 2006

Siempre sucede algo

Cuando llegué a casa el viernes, más pronto de lo habitual, Diana había preparado una fiesta de palomitas con las niñas. Se daba la circunstancia de que el sábado tendría que viajar a Oporto muy temprano y no volvería hasta el domingo de madrugada, es decir, no podría disfrutar de la tregua del fin de semana para estar con ellas.

Una fiesta de palomitas consiste básicamente en que dejamos que las niñas se acuesten mas tarde, preparamos unos cuencos con palomitas de maíz caseras y nos ponemos una película de dibujos animados. Para ellas es algo muy especial, nos sentamos todos en el mismo sofá y entre caricias y besos acaban las dos dormidas acomodadas en nuestros regazos.

El caso es que, estando yo disfrutando de mis niñas, las palomitas y la película, Diana me ofreció tomar algo “fresquito”, a lo que accedí encantado. Rápidamente Diana trajo de la cocina una bandeja que portaba un benjamín de cava y dos copas. La miré sorprendido y le pregunté que a que venía esto, me dijo que no era por nada especial, que simplemente le apetecía. Brindamos y me pidió que le acercara una servilleta que había en la bandeja. Al levantar la servilleta quedó al descubierto un “predictor” con un par de líneas de color rosa… que queréis que os diga… voy a ser requetepapá.

Por lo menos en mi caso, siempre sucede algo que me da el empujón definitivo. No os podéis ni imaginar lo feliz que me siento.

martes, noviembre 07, 2006

Sin darme cuenta

No se que me está doliendo mas, si las torsiones que practica mi fisioterapeuta sobre la rodilla o el hecho de que, mientras esto ocurre, mis niñas se bañan, cenan y después se van a la cama sin su historia.

Ayer llegué a casa y como viene siendo habitual, desde hace 5 meses, eran las 22:30 horas. Venía de rehabilitación, tarea a la que le estoy dedicando aproximadamente unas tres horas todos los días.

Diana estaba en el salón viendo la tele, me senté a su lado en el sofá, le di un abrazo y un beso. Ella me preguntó que era lo que me ocurría. No era un buen día, es de esos días en los que te apetece estar triste, durante la sesión de rehabilitación había estado pensando en ellas, y era consciente de todo lo que me estaba perdiendo desde hacía ya cinco meses. Le dije que las cosas no iban bien, que mi rodilla no se recupera con normalidad y que ya debería haber terminado la rehabilitación en el hospital hacía un mes, pero aún no se ve la luz al final del túnel. Le pregunté por las niñas, que era lo que habían echo hoy en el cole, si se habían portado bien, si se lo habían comido todo, si se habían bañado bien….. y noté algo frío en mi mejilla, no me lo esperaba, mi mejilla estaba húmeda. ¿alguna vez habéis llorado sin daros cuenta?.....Si que se lo que me está doliendo mas.

miércoles, octubre 04, 2006

Pura Aritmética.


Me duele la rodilla. (Problemas físicos)
+
Creo que tengo una otitis (más problemas físicos)
+
Tengo que ir a rehabilitación 3 horas todos los días. (Estrés)
+
Tengo mucho trabajo (más estrés)
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No puedo correr
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Tengo muchas cosas personales pendientes de resolver (mucho mas estrés)
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No veo nada claro mi futuro (baja autoestima)
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Tengo la sensación de estar pecando de iluso. (Más baja autoestima)
+
Estoy agotado. (Agotamiento físico)
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Tengo sueño. (Más agotamiento físico)
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Mi espalda es un bloque. (Somatizaciones varias)
+
No tengo hambre. (Más somatizaciones varias)
+
A veces me cuesta respirar (muchas mas somatizaciones)
=
ELLA

Ya estoy notando su presencia.

lunes, septiembre 11, 2006

Y lo que nos espera....

Llevaba unos pantalones pirata azul celeste, una camiseta del mismo color, del color de sus ojos. Iba recién peinada, como a mi me gusta, con la raya a un lado y su larga coleta terminando en tirabuzones dorados hasta su cintura. Con su mano izquierda arrastraba su nueva cartera de color rosa… una cartera de mayores… con su mano izquierda se aferraba fuertemente a su madre. Desde su ángulo de visión me imagino que la situación podría ser bastante estresante, adultos de un lado para otro y niños colocándose en filas. Risas y llantos de otros niños, de alguna manera desconcertante.

Lucía me miró con las cejas arqueadas y ojitos vidriosos. Con su boquita seca me preguntó temerosa de conocer ya la respuesta… “Papá ¿Qué hacemos aquí?”.. Tenía miedo, miedo a quedarse sola, miedo a lo “desconocido”. Sus pequeños hombros estaban tensos.. No puedo explicar exactamente mis sentimientos, mi alma se estaba partiendo en pedacitos de imaginarme lo que ella podría estar sintiendo, me hubiera gustado poder quedarme con ella escondido en su cartera para que cuando me necesitara poder darle un abrazo, que ella sintiera mi presencia, que nunca se sintiera sola…. Pero no es posible…. Miré a Diana y vi que se le saltaban las lágrimas mientras esbozaba una pequeña sonrisa, sonrisa que delataba su reconocimiento de que quizás estábamos exagerando los sentimientos, que quizás no fuera para tanto.

Cuando apareció su nuevo profesor y se la llevo, Lucía empezó a llorar. No era una rabieta contrariada, era un llanto de pena, de sentirse “abandonada”. Cuando iba a cruzar el umbral de la puerta me tendió sus brazos y se aferraron a mí con fuerza. Me agaché y la abracé. Con su boca en mi oído me susurraba “papi, no te vayas” y yo sabía que me iba a ir, en ese momento no se me ocurría la forma de salir de esta situación, mi razón me inducía a separarme bruscamente con una sonrisa, pero yo soy muy débil de la zona de debajo del pecho…….. cuanto la quiero……Dios mío….. cuanto la quiero….

jueves, agosto 24, 2006

Envejecer

Cada vez tengo mas claro que existen dos caminos hacia la vejez.

El que te lleva hacia la calma y sosiego de la sabiduría que proporciona la edad. Te dota de tolerancia, paciencia y respeto. Y te permite morir en paz contigo mismo.

Y existe otro que es de regreso, te hace volver al egoísmo de la infancia, a los caprichos, a la insatisfacción perpetua. Te nubla la vista y no te deja ver el poco tiempo que te queda de vida.

No se si se puede elegir el camino, creo que mas bien se toma mucho antes de ser consciente de tu estación y se llega allí por pura inercia. Creo que el camino va determinado por la superación de complejos, por lo abierto que hayamos tenido los ojos al mundo, por el reconocimiento de nuestros errores pasados.

Mi padre eligió el primero. Su mundo interior era rico. Me sorprendía la capacidad que tenía para ver las cosas siempre desde otro punto de vista, fuera de los conflictos, otro punto de vista generoso y por encima de cualquier banalidad. Se me quedaron grabadas para siempre sus palabras cuando le pregunte que es lo que debía hacer para solucionar un problema que hubo entre mis hermanas, de alguna forma yo actuaba de mediador pero el me dijo, “olvídalo todo y mira que es lo que puedes hacer para que ellas sean mas felices”. Creo que esta frase resume muy bien su filosofía, la recuerdo siempre en momentos de conflicto y me ayuda a olvidar los agravios. Creo que mi padre murió feliz, en paz, de mi mano….. hoy le echo mucho de menos…. mucho….

Sin embargo mi madre parece que escogió el segundo, nunca la he escuchado decir “lo siento”, nunca le he escuchado reconocer un error, justifica sus decisiones apelando a su intuición ganada con la edad y lo peor de todo, toma partido en los conflictos entre sus hijos. Han pasado cosas muy graves, no se trata de meras disputas. Creo que no se da cuenta de que no tiene tiempo para despilfarrar en encuentros y desencuentros. Se va aislando en su soberbia y corre el riesgo de acabar sus días sola… bueno, sola no, a mi siempre me tendrá, haga lo que haga ella siempre tendrá un beso mío… un beso de su hijo… cuando tengo tentaciones de pensar que mi madre no es buena persona me alivia mucho acordarme de aquellos tiempos en los que estando yo enfermo en mi cama ella venía y me besaba en la frente, un beso de madre. Y porque la quiero con toda mi alma, por eso me preocupa..

No se si ella estará a tiempo de cambiar de senda, solo espero que el día que muera lo pueda hacer como lo hizo mi padre, feliz, en paz y de mi mano.

martes, agosto 01, 2006

La Moneda de Paco

Yo sigo poco a poco recuperando la movilidad de mi rodilla, voy a rehabilitación todos los días… todos los santos días…

Diana dice que soy como un abuelo, hablo con todo el mundo y todo el mundo me conoce por mi nombre de pila. Mi última “conquista” se llama Paco y es el yonki que pide en la puerta del hospital donde hago la rehabilitación.
Realmente no se como es Paco, ya que su dependencia le altera su personalidad y actúa movido por su necesidad. Lo que si se es que todos los días es su cumpleaños y necesita algo para celebrarlo. También se que todos los días va a venir su tío por la tarde y lo va a llevar a una casa de acogida. Y además es muy creyente porque siempre que salgo le doy la moneda que he utilizado para cambiarme en el gimnasio y me colma de bendiciones y buenaventuras.



El otro día, mientras le daba a Paco “su” moneda, un señor mayor de unos sesenta y tantos años me increpó con cara de perro solitario desheredado de la vida y aire de superioridad y autosuficiencia: “No le de dinero oigaaaa, ¿no ve que está propiciando que anden pidiendo por aquí?”. Me giré y le miré a los ojos, respiré tranquilamente y le dije con voz calmada y tranquila: “No se ponga así señor, es que yo prefiero darles el dinero a ellos antes de que se lo quiten a usted”…. Creo que realmente di en el clavo, creo que se dio cuenta y no tuvo palabras para responderme, me esquivó la mirada y se marchó…

Claramente la edad no trae consigo la sabiduría.

lunes, julio 17, 2006

Una Fotografía

Mi madre siempre dijo de mí que era “aprendiz de tó y maestro de ná”. Esta era su forma cariñosa de referirse a mis múltiples aficiones. Aficiones que me enganchan durante una temporada más o menos larga y acaban por dejar de captar mi interés una vez que desvelo “el secreto”.

Siempre seré aprendiz de fotógrafo, y no me refiero a la técnica, que me interesa mas bien poco, aunque tarde o temprano llegaré a ejercer cierto dominio sobre ella veo difícil desvelar su “secreto”. Develar el motivo por el cual una fotografía me puede dejar absorto durante horas, desvelar la razón por la que tardo muchísimo mas tiempo en “leerme” un libro de fotografías que cualquier texto por abultado que sea, la razón de porqué hay imágenes que me han hecho llorar en apenas décimas de segundo…..

Me gusta tener libros de fotografías. En lugar de tener portarretratos me gusta dejar algún libro abierto en la mesa del salón con alguna fotografía que me guste. Una ventaja es que si quiero cambiar la imagen solo tengo que pasar la página. Otra, que cuando alguien viene a casa y se sienta en el sofá del salón, es atraído por su magia y no puede evitar ojear el libro, esto me da la oportunidad de charlar sobre ellas con alguien.

Actualmente tengo un libro especial en esa mesa. Se llama “La Familia” y es una recopilación de fotografías que muestran los distintos ámbitos de interrelación familiar, desde el nacimiento hasta la enfermedad y la muerte. El libro tiene una dedicatoria: “Que en nuestro séptimo aniversario la familia sea nuestro gran tesoro. Te quiero. Diana.”.

El otro día sorprendí a mi hija Lucía ojeando el libro.. mas bien “leyéndolo”, escrutándolo, descifrándolo… me senté al lado de ella y en silencio la acompañé… vimos fotos de papás con sus hijos riéndose, de bebés recién nacidos. Pero al pasar una página, en un desplegable a cuatro hojas apareció una foto “especial”. Una banda de música compuesta por un clarinete, una trompeta y un violín tocaban.. la madre con la cabeza rapada tenía la cara cubierta por sus propias manos que dejaban entrever el dolor.. el padre lo miraba desde la cabecera con gesto compungido y de pena, una pena infinita, aquella que tiene que ver con el destino irreversible.. y el niño yacía muerto en su pequeño ataúd con los ojos abiertos y marcado por lo que probablemente fuera la causa de su muerte, una brecha que le cruzaba la cara…. Lucía torció el gesto, subió el ceño y me preguntó: “Papá, ¿qué le pasa a este niño?”. La pregunta en si ya encerraba sus conclusiones, si la que lloraba era la madre y el que estaba triste era el padre ¿porqué Lucía me preguntaba por el niño?. En estas circunstancias solo se me ocurrió una cosa, que ella me dijera lo que pasaba: “¿Tu que crees que pasa?”. Lucía trago saliva, y hundiendo su cara en mi pecho dijo en voz bajita. “que está muerto, papá”. Se quedo triste durante unos minutos y abrazada a mí, como si en esa foto hubiera aprendido lo que significa la muerte, la pérdida, el dolor de perder a un ser querido… se aferraba a mí como si fuera consciente de que eso mismo le puede pasar a cualquiera…

Lucía no ha cumplido aún los cuatro años y una foto ha logrado explicarle muchas cosas que a mi me habría resultado muy difícil.

Esa es la magia, ese es el “secreto” de la fotografía.

jueves, junio 15, 2006

Lo estoy pasando mal.

Lo estoy pasando mal.

No tengo ganas ni de escribir. Hace algo más de una semana que me operaron la rodilla y ese mismo tiempo el que he permanecido prácticamente postrado en la cama, con dolores.

Pongo la tele…. Me aburre….

Intento leer y me sorprendo releyendo el mismo párrafo una y otra vez sin lograr concentrarme.

De ponerme a estudiar ni hablamos…

Para agravar la situación, resulta que ELLA, viendo que estoy con la guardia baja, se ha presentado en mi vida sin avisar. Me tortura con sus especulaciones sobre el desenlace de mis heridas ¿Y si debajo del abultado vendaje se está produciendo algo que no se debería producir y por eso me duele tanto? ¿Y si después de todo no voy a poder recuperar la movilidad al cien por cien?

Y para colmo, el médico ha confundido la presencia de ELLA, con bajadas de tensión producidas por los calmantes… por lo tanto no puedo tomar calmantes.. y si no tomo calmantes el dolor no se calma..

Así que aquí estoy aguantando el tirón a pelo… sin nolotil.

Me he acordado mucho de mi padre. El estuvo en hospitales durante dos años hasta que murió. Un hospital es el contexto dónde se desarrollaron los últimos años de su vida.

Y ahora la parte positiva de todo esto.

Jamás me hubiera imaginado la cantidad de gente que se ha prestado a ayudarme en estos momentos. Prácticamente no me tengo que preocupar de nada. Hay amigos que me llaman o se interesan a diario. Hay otros que se han ofrecido a llevarme todos los días a rehabilitación. Pedro dice que cuando pueda ir a trabajar el viene a buscarme a casa y me lleva… vive a 40 kilómetros de mi casa. Mi cuñado se ocupa de llevar a las niñas al cole y mi suegro se ocupa de transportarme a mí al médico o a lo que haga falta.

Diana la pobre se tiene que ocupar de todo ella sola, de la casa, de las niñas, de mí. Yo intento no dar mucha guerra pero hay cosas que no puedo hacer yo solo.

Claudia se acerca cuidadosamente y me toca levemente la pierna con los dedillos juntos, las cejas arqueadas y despacito me pregunta con sus palabras de gominola si me duele la pupa, entonces coge su jeringuilla de juguete y me pone una inyección para que no me duela. Esto todos los días.

Lucía, que es más mayor y más consciente de lo que me está pasando, me da jarabes y abrazos de los que quitan el dolor. Yo creo que ella está convencida de que sus abrazos y sus besos me quitan de verdad el dolor y lo hace con mucho ímpetu y dedicación. No le falta razón.

Las pocas veces que me puedo levantar, Lucía se apresura a acercarme las muletas y tanto ella como su hermana me acompañan allá donde vaya para que no me caiga.
Cuando salen a dar un paseo nunca se les olvida traerme algunas flores que cortan en el campo.

Me siento querido.

miércoles, mayo 31, 2006

Por eso me acordé... por eso lo escribi

Los veo andar por mitad del descampado.. árido... su caminar no deja dudas sobre lo que son. Suelen ir en parejas, supongo que para protegerse y porque las penas entre dos quizás sean menos penas. Caminan rápido, muy rápido cuando van pero lentos y cansados cuando vuelven. Y van mirando al suelo. De vez en cuando se detienen cogen algo y lo vuelven a tirar, puede ser que busquen algo que se le cayó a otro. Cruzan las vías del tren, cruzan la autopista y si fijas bien la vista puedes descubrir a alguno entre los matorrales tirado….. El escenario va acorde con la escena… chavolas, coches desguazados, chatarra… a ellos les da igual

……. el resto queda para mi imaginación…..

Esta imagen me tortura cada vez que paso por allí. Me deja absorto, pensativo y a partir de aquí solo se que me cuesta infinito expresar lo que siento. Ellos se tienen que enfrentar diariamente a situaciones que no podemos ni imaginar. Situaciones que a cualquiera de nosotros, bueno… hablaré por mi.. .situaciones que a mi me desbordarían por completo. ¿Cuándo tendré que volver? ¿Qué pasa si se me gasta el dinero? ¿Y si la policía me lo quita todo? ¿Y si otro “compañero” lo necesita y me lo pide? ¿Cómo conseguiré hoy el dinero? ¿Robaré? ¿Pediré? ¿Y si no lo consigo? ¿Qué le voy a contar a mi familia? ¿Cuánto tiempo me queda de “vida”? o mejor ¿Cuánto tiempo me queda de muerte? ¿Cómo puedo salir de esto…………?

En algún momento de lucidez se harán preguntas y se mirarán al espejo. Verán a un ser degradado y quizás se acuerden de su niñez, de sus padres, de otra vida que un día tuvieron… algo irrecuperable e inalcanzable.



Ahora imagínate que los quieres, que te importan. Imagínate que son tu hermano o tu hijo. Imagínatelo….. Es a partir de este momento en el que mis sensaciones se atoran y los mecanismos de autodefensa de la psique se activan.

Yo paso por allí todos los viernes con mi coche reluciente, mi traje limpio y mi futuro “cierto”…….. y la única diferencia entre ellos y yo fue que un día dije NO.

lunes, mayo 29, 2006

Una historia.

Lucía empieza a distinguir entre los cuentos y las historias de papá, indudablemente prefiere lo segundo.

Le encanta que le cuente historias reales de mi vida. Le gusta no solo el contenido sino la forma de contarla, el ambiente íntimo y de confidencialidad que se crea en su cuarto con las luces apagadas, sin libros, tumbado a su lado, en su cama y ella abrazada a mi pecho.

Normalmente el tono de mi voz es suave y el volumen bajo…. como un secreto…. Y aunque la historia comienza siendo eso, una historia, acaba como una entrevista, me hace miles de preguntas a cual mas coherente y lógica, o lo que es lo mismo, sorprendente.

Me puso pucheros cuando se enteró de que yo tenía un papá pero se murió y ahora está en el cielo. Me preguntó si yo también me iba a morir……. mentí,,,,.(ese día me partió el alma… lo juro) Me puso cara de asombro cuando le conté la cantidad de sitios secretos que su tío y yo teníamos para jugar. Me puso cara de ilusión cuando le conté el día que conocí a Mickey y que ella algún día conocerá…. si es buena…Puso cara de terror con la historia en la que me perdí de mi papá y de mi mama….. y me pondrá miles de caras con las miles de historias que aún me quedan por contarle.

Espero que, algún día, ella quiera contarme sus historias… y reiremos juntos, y nos asombraremos juntos, y lloraremos juntos. Espero que no pierda la confianza conmigo y que siempre tenga presente que yo estaré aquí para ella, para siempre, pase lo que pase.

Incluso cuando muera yo estaré allí con ella… escuchando sus historias.

Siempre será mi princesa…. pase lo que pase.